Trekking y rendimiento laboral: lo que le pasa a tu equipo cuando sale a caminar

¿Cuántas horas seguidas puede concentrarse bien una persona frente a una pantalla? La respuesta incómoda es que bastante menos de lo que creemos. Y la solución, según cada vez más investigaciones, no está en mejores sillas ni en técnicas de productividad: está afuera.

Persona caminando en sendero de montaña rodeada de naturaleza cerca de Santiago

El vínculo entre actividades al aire libre como el trekking y el senderismo con el rendimiento laboral no es nuevo, pero recién en los últimos años las empresas lo están tomando en serio. No como beneficio de bienestar en el sentido vago del término, sino como una herramienta concreta para que las personas trabajen mejor, se enfermen menos y aguanten más el ritmo.

Lo que le pasa al cerebro cuando camina afuera

Caminar en un entorno natural activa mecanismos que el cerebro no puede activar solo mirando una pantalla. La atención cambia de modo: pasa de la concentración sostenida, que agota, a lo que los investigadores llaman atención involuntaria, que es el estado en que la mente observa sin esfuerzo. Ese cambio es restaurador. El cerebro literalmente se recupera.

Un estudio de la Universidad de Michigan encontró que caminar en espacios verdes mejora la memoria de trabajo en casi un 20% comparado con caminar en entornos urbanos. Otro, de Stanford, mostró que una caminata de 90 minutos en naturaleza reduce la actividad en la zona del cerebro asociada con la rumiación, ese loop mental de preocupaciones que conoce bien cualquiera que haya tenido una semana difícil en el trabajo.

Algunos efectos documentados del ejercicio outdoor en el trabajo

  • Mejora la concentración y la memoria de corto plazo en los días posteriores a la actividad.
  • Reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, de forma más efectiva que el ejercicio en interiores.
  • Aumenta la producción de serotonina y dopamina, lo que se traduce en mejor ánimo y más tolerancia a la frustración.
  • Mejora la calidad del sueño, que es probablemente el factor más subestimado en el rendimiento laboral.

El problema que nadie nombra en las reuniones de RRHH

Grupo de colaboradores descansando en un sendero de montaña durante una pausa

La mayoría de los adultos que trabajan en oficinas pasa entre 8 y 10 horas al día sentada. A veces más. El cuerpo humano no fue diseñado para eso, y el precio se paga de formas que no siempre se asocian directamente: dolores de espalda que bajan el rendimiento, ansiedad crónica de baja intensidad, dificultad para desconectarse después del horario, falta de energía en la segunda mitad del día.

El ejercicio en general ayuda. Pero hay algo en el entorno natural que potencia ese efecto. No es misticismo. El cerebro procesa de forma diferente un paisaje de montaña que una sala de spinning. La variedad del terreno, los estímulos sensoriales, la ausencia de notificaciones: todo eso contribuye a un tipo de recuperación que el gimnasio no replica igual.

Qué cambia en el trabajo después de una salida outdoor

Las personas que incorporan actividades como el trekking o el senderismo de forma regular reportan cambios bastante concretos. Duermen mejor, lo que significa que llegan con más energía. Manejan mejor la presión en momentos de carga alta. Toman decisiones con más calma porque el nivel de ansiedad basal baja.

También pasa algo con la creatividad. Varios estudios han mostrado que el pensamiento divergente, el tipo de pensamiento que necesitas para resolver problemas nuevos o generar ideas, mejora significativamente después de pasar tiempo en naturaleza. No el día siguiente. Durante y justo después de la actividad.

Cuando el cuerpo está en movimiento y los ojos miran lejos, la mente suelta lo que estaba apretando.

Para los equipos, el efecto se multiplica. Una salida de trekking en grupo no solo mejora el estado físico y mental de cada persona por separado: genera contexto compartido. Conversaciones que no ocurren en la oficina. Una experiencia que después funciona como referencia común, como lenguaje.

Santiago tiene una ventaja enorme que pocas ciudades tienen

En menos de una hora desde el centro, cualquier equipo puede estar en un sendero de precordillera rodeado de paisaje andino. El Cajón del Maipo, los cerros de La Reina, el sector de El Arrayán, los senderos del Cerro Provincia al norte de la ciudad. No hace falta un viaje largo ni planificación de semanas para acceder a entornos que realmente restauran.

Eso convierte una salida de trekking en algo factible dentro del calendario de una empresa. No es un retiro de tres días en el sur. Puede ser un sábado, o incluso una tarde, dependiendo de la ruta. Si quieres explorar las opciones disponibles, la guía de los mejores trekkings cerca de Santiago da una buena idea del terreno disponible.

Cómo lo hacemos en Puma Adventures

En Puma Adventures llevamos grupos de empresa a la montaña desde hace varios años. Cada salida se diseña según el equipo: cuántos son, qué nivel físico tienen, qué quieren lograr. Nos encargamos de la logística completa para que nadie tenga que organizar nada el día de la salida.

Si te interesa explorar opciones para tu equipo, escríbenos por WhatsApp y conversamos. También puedes revisar las salidas grupales abiertas si prefieres algo ya programado.

Preguntas frecuentes

¿Con qué frecuencia hay que salir para notar diferencias en el trabajo?

La investigación apunta a que una salida de dos horas o más en naturaleza, una o dos veces por semana, es suficiente para generar cambios medibles en el estado de ánimo y la concentración. Una salida mensual con el equipo también suma, aunque el efecto es más acumulativo que inmediato.

¿Aplica solo para personas que ya hacen deporte?

No. El senderismo en rutas de dificultad baja o media es accesible para personas sedentarias, y los beneficios cognitivos del entorno natural no dependen del nivel de esfuerzo físico. Igual que leer un libro al lado de un río funciona aunque no estés haciendo ejercicio.

¿Cómo se puede medir el impacto en el equipo?

Las empresas que lo hacen de forma sistemática miden ausentismo, resultados en encuestas de clima y rotación. Pero quizás el indicador más honesto es más simple: preguntarle a la gente cómo llegó el lunes después de una salida, comparado con un fin de semana normal.